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“El agua regenerada se debe considerar como un recurso más en el ciclo integral del agua”

Entrevista a Carlos Echevarría, Project Manager de Cetaqua

Carlos Echevarría es Ingeniero Químico Superior y trabaja como Responsable de Proyectos de Reutilización de aguas en Cetaqua. Tiene más de 5 años de experiencia en el sector del agua y en concreto en los campos de la Producción y Regeneración, principalmente diseñando y operando nuevas tecnologías que surgen al mercado y enfocado a procesos de tratamiento de aguas industriales complejas. Actualmente lidera la gestión del laboratorio de tratabilidad de aguas de Cetaqua, en coordinación con el Grupo SUEZ.

 

¿En qué situación se encuentra el sector de la reutilización del agua en España?

Carlos Echevarría. En España la reutilización ya es una realidad. Existen varias regiones que ya han apostado por la reutilización y llevan empleando este sistema desde hace décadas. Sin embargo, lo cierto es que en la mayoría de casos existe una relación directa entre el estado de estrés hídrico, es decir, la variabilidad en la disponibilidad de recursos convencionales, y el volumen de agua regenerada utilizado. Por ejemplo, el 95% de la reutilización se concentra en la costa Mediterránea, en las Islas Canarias y las Baleares. Esto nos confirma que la necesidad es el principal motivo por el que se decide apostar por la reutilización.

 

¿Y en el mundo? ¿Cómo está España a nivel mundial?

C.E. A nivel mundial podemos encontrar casos de reutilización impresionantes. Ya hay varios países que están implementando este tipo de esquemas desde hace décadas, como pueden ser Estados Unidos, Singapur o Australia. Los usos no potables de agua regenerada, como podrían ser el riego agrícola o el riego de zonas verdes o recreativas (campos de golf), ya no suponen ningún reto para estas regiones y están altamente aceptados por los usuarios y reguladores. Además, podemos encontrar varios casos en los que la reutilización potable indirecta, como la recarga de acuíferos o el mantenimiento de aguas superficiales previo a ser captadas, es una realidad desde hace años.

España va por el buen camino y es referente en Europa en esta materia. Como he dicho, hemos avanzado mucho en usos no potables y las administraciones empiezan a percibir el agua regenerada como un recurso estratégico. Sin embargo, seguimos alejados de los ejemplos mencionados y el debate de la reutilización potable todavía no está lo suficiente en la mesa.

 

¿Qué logros se han conseguido hasta ahora?

C.E. En España se han conseguido casos de éxito de los que podemos presumir a nivel europeo y mundial. Ciudades como Alicante y Sabadell, la región de Murcia o las Islas Canarias, llevan décadas utilizando agua regenerada para usos urbanos y agrícolas. A nivel tecnológico se han promovido soluciones robustas y eficientes, y técnicamente se alcanzan las calidades necesarias para cualquier uso planteado. Además, se ha avanzado en la gestión del riesgo y en ser capaces de cuantificar la seguridad del agua que se está distribuyendo.

 

¿A qué retos se está enfrentando ahora mismo el sector?

C.E. La tecnología ya no es un reto como tal, por lo menos en el sector urbano. Sin embargo, para alcanzar el éxito en proyectos de reutilización, entran en juego otros aspectos más transversales, que se pueden haber obviado en un principio y que hemos podido ver que son críticos. En este sentido, son clave la gobernanza y la inclusión de todos los actores territoriales desde un inicio, la comunicación para superar la percepción social frente al agua regenerada, y asegurar la viabilidad económica de los proyectos en cuanto a recuperación de costes.

 

Hablando del plano económico, ¿es rentable la economía circular para las empresas?

C.E. Desde luego. Ya hay industrias que están apostando por soluciones estratégicas de reutilización de sus propias aguas tratadas. De este modo se aseguran la disponibilidad del recurso y, en consecuencia, blindan su producción industrial. Además, hemos visto que hay interés también en la recuperación de subproductos (materiales o energéticos) que puedan generar circularidades, tanto en la misma empresa como en el territorio.

En economía circular, y en concreto en la reutilización de aguas, no solo debemos cuantificar el coste de implementar este tipo de soluciones, sino el coste de no hacerlo. Poder ser resilientes frente al cambio climático y ante las –tristes- previsiones de futuro es una herramienta de gran valor para las empresas.

 

Hablando de innovación, ¿cómo de imprescindible es el desarrollo del sector para alcanzar la economía circular?

C.E. La innovación juega un papel clave en el diseño de estas circularidades. Tanto para el desarrollo y demostración tecnológica como para el desarrollo de modelos de negocio y comunicación que permitan implementarlas con éxito.

 

¿Qué barreras al desarrollo os estáis encontrando durante vuestro camino?

C.E. La percepción social y el desconocimiento de los beneficios que aporta el uso del agua regenerada o el reaprovechamiento de los recursos son puntos críticos. En ocasiones, también es difícil impulsar este tipo de proyectos cuando el valor de la economía circular se percibe a medio y largo plazo. Puede ser complicado calcular los beneficios directos y mucho más calcular el coste de no hacer nada. Desde la innovación debemos marcar el camino y levantar la vista para saber dónde deberíamos estar.  

En cualquier caso, todavía no hemos encontrado cual es la clave de éxito. Es por ello que hay que estudiar qué se ha hecho en aquellos casos en los que sí se ha conseguido. La necesidad, la correcta comunicación de los resultados y encontrar fórmulas de gobernanza junto a los actores territoriales, son puntos en común que podemos encontrar en todos ellos.

 

¿Qué perspectiva de negocio ofrece trabajar en clave sostenible a medio y largo plazo?

C.E. Las previsiones hablan por sí solas. El agotamiento de los recursos y el aumento de las sequías, así como de la variabilidad de precipitaciones, va a hacer imposible gestionar el ciclo integral del agua sin introducir recursos alternativos como la reutilización y la desalación de agua de mar.

Además, en la industria, el inevitable y necesario endurecimiento de los límites de vertido, y la imposibilidad o el alto coste de abastecerse a través de fuentes hídricas externas, van a forzar el cierre del ciclo. Por otro lado, los precios de la materia prima aumentarán y sólo aquellos que aboguen por adaptarse en clave de sostenibilidad y autosuficiencia podrán ser competitivos.

 

¿Qué líneas estáis desarrollando en Cetaqua? ¿Qué veremos en el futuro próximo?

C.E. En Cetaqua, centro tecnológico del agua, hemos trabajado en la demostración de tecnologías de reutilización durante los últimos años, sobretodo en el sector urbano. Proyectos como el LIFE WIRE y el LIFE aWARE son algunos ejemplos. Además, trabajamos áreas transversales como la gestión del riesgo, la gobernanza y la evaluación de los impactos económicos, ambientales y sociales. Actualmente estamos participando en el proyecto Regireu, en el que se está estudiando la implementación de un Sanitation Safety Plan (SSP) para la red de agua regenerada de Sabadell. Por otro lado, también hemos empezado a trabajar en la reutilización de aguas en el sector industrial, donde hay gran potencial en la implementación de las circularidades. El proyecto LIFE Remine Water, que lanzaremos en breves, lo demuestra promoviendo soluciones tecnológicas en la industria minera y metalúrgica con foco a alcanzar el vertido líquido cero y la recuperación de subproductos como metales o ácidos.

 

¿Cuáles son las áreas con más potencial y proyección que habéis encontrado? ¿Qué beneficios aportarán?

C.E. El sector industrial nos ofrece grandes retos, que se traducen en grandes oportunidades. Es necesario conseguir la viabilidad técnica, económica y ambiental de trenes de tratamiento que permitan la recuperación de subproductos, así como la regeneración y reutilización de sus aguas.

En este punto, el desarrollo de sistemas eficientes para alcanzar el vertido líquido cero (ZLD, por sus siglas en inglés) será clave en muchos casos en los que la falta del recurso o la imposibilidad de verter al medio pongan en riesgo la continuidad de algunas industrias. Además, innovar en los modelos que definen cómo se articulan las circularidades marcará la diferencia en el sector.

 

¿Y en el futuro más a largo plazo? ¿Qué cabe esperar del sector de la reutilización del agua?

C.E. No tengo dudas de que el siguiente paso será la reutilización potable, es decir, cerrar completamente el ciclo. Como he mencionado, la reutilización potable indirecta lleva realizándose en algunos países desde hace décadas. Por otro lado, la reutilización potable directa, es decir, la inyección de agua regenerada como influente en las plantas potabilizadoras, es una realidad en ciertas regiones, como la pequeña ciudad de Windhoeck (Namibia), y se prevé que muy pronto lo será en El Paso (Texas, EEUU). Es hora que el agua regenerada se considere y planifique como un recurso más en el ciclo integral del agua y no como un recurso de emergencia, ya que es la única forma de garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

 

 

Fuente: RETEMA